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Issue 42
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La imagen de la mujer, su posición y el dominio en las sociedades humanas y las autoridades religiosas
Número 42

Naima ben Echcharif. Universidad Mulud Mammari- Tizi Uazu Argelia

 

          En el medio del avance cultural, que conoció las investigaciones relacionadas con la crítica cultural, se llevó a cabo el interés por las cuestiones de la mujer, por su marginación, su sufrimiento y el dominio en la sociedad. Pero a pesar de la evolución que conoció la situación de la mujer, aun existen aspectos de la violencia simbólica, que se practica contra la mujer, por motivo de su imagen en las sociedades y en las autoridades religiosas, a pesar de los esfuerzos que prestan las organizaciones y las asociaciones por el progreso de la mujer y su concienciación cultural, para devolverla al centro en vez del margen.

          Quizás entre los principales factores en la consagración de la imagen de la mujer en las sociedades humanas, la transmisión por herencia, añadiendo la influencia de las autoridades religiosas en cristalizar su imagen para la gente en diferentes pueblos. A pesar del sacrificio que ofrece la mujer para asegurar el sustento para su familia y hacerla feliz a costa de su comodidad, encontró injusticia y marginación, que la llevaron al alejamiento en la estructura social y al sufrimiento del injusto dominio. La propiedad particular y la riqueza económica bajo el poder del hombre, fueron un castigo para la mujer, que la obligo a vivir a la sombra de su dominio.

          El mito, también fue una piedra fundamental en los conceptos culturales, que se extendieron en las regiones de la tierra sobre la mujer, con todo lo que llevan de significados y explicaciones sobre los dioses y la relación de la mujer con la fertilidad, y cuentos sobre la infelicidad de los humanos y su prohibición de la eternidad, después de que Adén cometiera el pecado del que formaba parte la mujer, y someterse al dominio machista; después de mudarse el dominio a los dioses machistas a costa de la madre mayor y de las diosas hembras que antiguamente se adoraban.

          Nos resulto evidente que la posición de la mujer en la antigua sociedad egipcia, era mejor que su posición en otras naciones. Aquella sociedad hizo una diferenciación que la distinguió de otras sociedades, cuando obligó al marido a respetarla, y le dio el derecho de gobernar, de heredar y le quitó el dominio del hombre, lo que le llevó a asumir el cargo de la reina, y a pesar de eso, no debemos olvidar la opresión que vivían las esclavas y las mujeres de las familias pobres, que pasaron sus vidas al servicio de las familias reales y burgalesas, y vivieron en una realidad gobernada por el dominio de los señores, y fueron marginadas en la sociedad y sometidas a la obediencia y sumisión.

          Las autoridades religiosas griegas y romanas en su posición hacia la mujer, expresaron menosprecio, lo mismo que el judaísmo, el cristianismo  y las religiones radicales hindú, como la ley de Manu, hacia la mujer, que se convirtió en parte participativa en la construcción de la sociedad, gracias a las instrucciones islámicas, aunque parece que dio la tutela a los hombres sobre ella, cosa que no hay que leerla una lectura negativa y fanática. Las ideas que las autoridades religiosas incluían, eran una justificación y un pretexto para extender el dominio sobre ella.

          Lo observado, es que la posición de la mujer en la ley islámica hasta la época de los compañeros del profeta, no planteo ninguna protesta, porque encontró en la perspectiva islámica hacia su posición, una justicia divina, que no la privó de sus derechos y no disminuyó de su capacidad, porque la mujer musulmana, nunca se miró a sí misma como se fuera un elemento separado de la sociedad, sino que se miró a sí misma y a su posición dentro de un panorama social, que se entretejen sus vínculos y se unen en un trama de solidaridad asignada sin ninguna presión o fanatismo. A la luz del entrelazado, la mujer musulmana estimó su valor, y vio que el islam le dio su parte más completa, porque representa la piedra angular en la estructura humana, y el pilar de la estabilidad, en su calidad de madre, hermana y esposa.

          De lo que incluye este estudio, nos quedo bien claro, que la posición y la imagen de la mujer en las antiguas sociedades y las civilizaciones humanas era oscilante, a veces, se eleva con la consagración al nivel de los dioses, y a veces desciende al nivel de los animales, donde su posición viene a ser delicada, sufriendo alejamiento e inferioridad en la sociedad, considerándola un diablo e inferior al hombre, y además ella es la que trae el mal, la corrupción y las desgracias para la humanidad entera.

          También nos quedo bien claro de todo lo presentado sobre la imagen de la mujer y su posición en las sociedades humanas y las autoridades religiosas que  era sagrada, como fue su caso en la sociedad neolítica y la sociedad prehistórica, y expresó el menosprecio con los griegos y romanos, y con el judaísmo y el cristianismo, y en Japón y en China, era el eje de la familia antes de la aparición del feudalismo bélico, y conoció estimación y respeto en la sociedad de Mesopotamia, en la civilización de Ugarit, en la antigua sociedad egipcia y en el islam..etc. Nosotros como intelectuales debemos mostrarnos altivos a esas ideas que menosprecian a la mujer y aspirarnos a que la mujer tenga su posición considerada en la estructura social, y un valor que no se mide con una mirada limitada, que ve en ella disminución en su capacidad mental, o en su forma de reflexión.

          Al contrario del alejamiento social que vivió la mujer en diferentes épocas y el omiso caso a su papel en la construcción de la sociedad y su desarrollo. Las sociedades contemporáneas, sobre todo, las avanzadas, miran a la mujer como a un ser activo, que tiene su distinguida presencia social, ya que los informes  sobre el desarrollo humano, indican que la posición de la mujer está en continuo aumento, pero de una manera lenta, sobre todo, en las sociedades del tercer mundo.