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Issue 38
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Juegos patrimoniales de niños en Túnez Estudio etnográfico y antropológico
Número 38

Dr. Elhadi Elmeslini

          El estudio, llego al resultado de la importancia de documentar y clasificar los juegos patrimoniales de los niños en Túnez, de acuerdo con un numero de cambios (espacio, tiempo, ámbito, edad, sexo, número de participantes, herramientas y el orden de las reglas), y he analizado todos los cambios, cada uno por separado, y he deducido los significados de cada elemento. Después hice una clasificación de juegos, según el tipo de juego, y de acuerdo con la función más importante que desarrolla. Entre los importantes resultados que hemos obtenido, los juegos patrimoniales de niños, se caracterizan por su variedad y su riqueza. A través del estudio y análisis de la lógica interna y la lógica externa del juego, hemos podido conocer lo más importante en sus dimensiones y sus significados psicológicos, sociales y culturales. Los resultados del estudio han demostrado que el juego patrimonial, aumenta su variedad o disminuye su variedad de un entorno social a otro. Aumenta en las barriadas populares en las ciudades, y también en los pueblos, y disminuye en el desierto y en las regiones montañosas. También se vieron diferencias en la práctica de algunos juegos en el desierto y en la ciudad, en las zonas del norte y del sur, a pesar de existir puntos comunes en muchos casos. Por eso todos los ejemplos que han sido analizados en este estudio, explican con claridad, la estrecha relación entre la práctica del juego y las características culturales de la sociedad tunecina; por ser uno de los importantes factores que participan en la educación social de los niños. Lo que significa que estos juegos tienen un valor social, que puede tener un rendimiento social, puede hacer que el niño se integre en el grupo, y puede comprender mejor los valores, principios comunes y tradiciones sociales. El niño necesita que su juego sea en grupo, porque en el aprende a participar con los demás sus alegrías, sus competiciones y su cariño, o sea todo lo que puede llevar las relaciones sociales de conceptos humanos. El juego en grupo, colabora, gracias a sus reglas,  en la corrección del comportamiento del niño, y hace de él un miembro capaz de cargar con la responsabilidad del grupo, y siembra en el, el valor de reconocer los derechos de otros, y este es uno de los importantes pasos en la educación social que consagra el juego. Por lo tanto, estamos ante una sociedad tradicional atada a su identidad cultural, se construye sobre un sistema colectivo, que rechaza cualquier aspecto de aislamiento o singularidad, y elogia la dependencia del colectivo que es el dueño de las decisiones en todos los aspectos de la vida. En el marco de esta ecuación, el juego debería ser un ámbito, que debe tomar como un deber este sistema considerándole uno de los factores educativos que da prioridad al colectivo frente al individuo. Según este planteamiento, sería el colectivo el que controlaría el comportamiento del individuo. Disminuye el juego individual, y aumenta el juego colectivo. Los juegos patrimoniales eran como un espejo, que refleja la cultura de la sociedad con todas sus formas y sus revelaciones. Además, las funciones que desempeñaban aquellos juegos son: la conservación de la cultura de la sociedad, su estabilidad, su confirmación y su profundización en los individuos. A parte de eso, la semejanza de los juegos patrimoniales en la sociedad tunecina, indica la unicidad cultural, que ayuda a la coherencia de los miembros de la sociedad y su unión, también se puede describir como un medio eficaz para transportar valores de solidaridad, variedad y conciencia cultural. Por eso hay que conservarlos todo lo que se puede, y hay que interesarse más por estudiarlos y desarrollarlos, porque forman una parte de nuestra personalidad y de nuestra identidad cultural.