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Issue 47
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El arte digital y la conservación del patrimonio cultural inmaterial Hacia una filosofía del arte en la época de la técnica informática
Número 47

 

Dr. Hasan Mosaddak, profesor de las universidades francesas y director de investigaciones en el centro de realización estratégica de Madrid

         Este estudio resume los sitios compartidos, donde abundan datos por efecto del juego de participación gratuita y casi sin derechos de propiedad. Facilita la participación de numerosas personas de los usuarios de internet, en estos sitios se les une con otros, debido a que comparten el mismo interés sobre determinadas indumentarias tradicionales y determinadas recetas tradicionales de cocina, o danzas folclóricas de un modo cooperativo. Del mismo modo les facilita intercambiar opiniones y compartir datos sobre ellas con la velocidad de relámpago. De este modo encontramos sitios como fliquer especial para el intercambio de fotos y nitfibes como un acceso para el dialogo hecho a medida de cada persona, mientras que el sitio (del icio.us) facilita a sus usuarios compartir diferentes títulos de los sitios de la red y guardar las paginas etc. Mientras que en el mundo árabe, no hay estudios suficientes que tratan las redes de conservación del patrimonio cultural inmaterial, el papel de los diferentes activistas y la escasez de los sitios que presentan un archivo propio de ellas.

         Lo que es digno de mencionar a este propósito, es que el arte digital puede colaborar en la conservación de este enorme patrimonio, no solo en traspasarlo de un archivo escrito para presentarlo como un documento digital visual, sino que podemos traspasar con él las expresiones, los gestos, los sonidos, las canciones y danzas y las celebraciones y ritmos, en su calidad de expresiones vivas. Lo que significa que resucitando esas prácticas, formamos conocimientos sobre ellas, al mismo tiempo que las conservamos. Además, paralelamente a eso, las redes te conceden transmitir los distintos puntos de vista contemporáneos que el patrimonio cultural inmaterial, alimenta en las mentes de las personas y en sus comportamientos contemporáneos. Aquí nos encontramos en una situación dialogal, reticular y aplicable a lo que significa el concepto del patrimonio inmaterial, en su calidad de destreza y experiencia no separada necesariamente del ámbito simbólico, económico, social, ritualista y artístico.

         De este modo, se ponemos el patrimonio vivo en los sitios digitales especializados, nos pueden facilitar ponerle índice electrónico con subtítulos – celebraciones, artes, artesanía e indumentaria – que a su vez nos facilita la llegada a títulos y entradas a textos que les añade explicaciones, según las profesiones y los ritos geográficamente e históricamente. Es decir, cada página está relacionada con otra a través de lazos gracias al lenguaje de cohesión (hepertext Markup language) que pone a nuestra disposición la posibilidad de entrelazar diferentes expresiones culturales, viendo paginas descriptivas compatibles adornadas con imagen y sonido.

         Es muy claro que la digitalización en el marco de la protección del patrimonio inmaterial, ocupa un sitio mediano. Es el centro de los recursos y el cinturón del transporte en el marco de mediación y activación de redes, dándolas a conocer, por eso ocupa un lugar estratégico en el contexto de la globalización, que abrió el espacio a la cultura digital para reinar sobre las demás. Aunque aspira para que la oferta sea disponible para todo, asegurando su traslado de una generación a otra, porque representa parte de la identidad, es como una actividad permanente de una fuerza suave muy influyente en el interior y en el exterior, estas redes permiten también que sea como “un club” para un dialogo continuo entre el estado, las comunas provinciales, las asociaciones y los diferentes activistas e investigadores para la protección y conservación del patrimonio inmaterial.

         De ahí la necesidad de pensar de un modo general sobre las relaciones entre los datos, la cultura, la comunicación, la sociedad y el arte, más que la de preguntar sobre los instrumentos técnicos y su utilización. La comunicación segura en la sociedad pasa del individuo, pero no se separa ni de la cultura ni de la historia de la sociedad.