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Issue 42
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Las creencias populares, sus fundamentos y sus manifestaciones en las prácticas
Número 42

Atef Atia, un académico de Líbano

 

          Desde que el hombre empezó a abrirse sobre la naturaleza, ocupó ésta, sus sentidos en todos los lugares del mundo, y entre estos hombres el hombre árabe. Estas sensaciones, llegaron a su interior, haciendo su efecto en la imaginación, empujando al hombre a intentar explicar estos fenómenos en dos ondas que se cruzan: la onda de protección y defensa contra todo lo que puede dañarle de estos fenómenos y seres; y la onda de adaptación e interacción con todo lo que puede formar el empuje al hombre para consolidar sus posiciones y continuar, y de estos fenómenos y seres; el agua, la vegetación,  el buen clima y los animales, que pueden estar en principio bajo el domeño del hombre.

          En los momentos en que el hombre estaba trabajando para asegurar su integridad y la integridad del colectivo, en su calidad de miembro de un grupo; que es la unidad familiar o tribu, estaba trabajando para intentar dar explicación a todo lo que le rodea, e inventar los medios que le protegen del daño y aumenten el beneficio para él y para el colectivo. De aquí, la importancia de estas antiquísimas agrupaciones para el hombre conocedor y explicador. Desde aquellos tiempos le dieron el nombre de adivino y mago.

          Del conocimiento que emana de los adivinos de la tribu, o de sus magos, y para que estos conocimientos estén bien arraigados en las mentes de la gente, y para que se transmitan de generación a generación a través del tiempo, se transformó todo lo céntrico en la opinión de estos, en su calidad de influyente directo en el curso de sus vidas cotidianas, se transformó en creencias consolidadas, como verdades firmes, que hay que conservarlas bien, o hacerlas circular continuamente, y transmitirlas entre las generaciones, por la importancia de los conocimientos en la disminución del miedo a lo que significa, y estar seguro en convivir con ellas y adaptarse a ellas. Como los conocimientos solos, no son suficientes, el hombre primitivo, utilizó otros medios en su relación con la naturaleza.

          De todo esto, entendemos que las creencias populares, aparecieron desde épocas muy remotas. De estas creencias, hay las que surgieron de los fenómenos naturales, que el hombre árabe o cualquier otro hombre, no supieron que eran fenómenos, porque según ellos, no había nada que se movía por sí solo y para sí solo. Sino que para que se muevan estos fenómenos, tiene que haber una fuerza oculta que las mueve.

          Por lo tanto, se puede clasificar las creencias populares en dos tipos: las creencias que se quedaron como eran, como la compresión a fenómenos naturales, el proceso de la creación del universo, la montaña, el árbol, la piedra, el sol, la luna, el agua y la serpiente. Esto naturalmente, además de sus creencias en las criaturas vivas a parte del ser humano y paralelamente a él y con una relación estrecha con él, cercana y lejana, buenas y malas. Las creencias relacionadas con estas criaturas vivas y las no vivas, incluyó una importancia y un papel en su relación con los humanos. Estos, entendieron esta relación, desde que se abrieron sobre los asuntos de la vida y sus aspectos.

          En cuanto a las creencias construidas sobre la acción del hombre, le trajo lo que puede ayudarle a conocer el mundo que le rodea, ya que el conocimiento, le da la capacidad de adaptación, interacción y afrontamiento. La acción, le asegura la protección y la liberación de las dificultades y de los males que pueden dañarle, o hacer daño a los que se consideran fuente de sus penas y torturas. Naturalmente, esto, además de practicar todos los ritos, para protegerse de las enfermedades, o curarse de ellas, y para atraer la felicidad, aumentar los medios de vida y gozar con las cosas de la vida. Todo eso requiere relaciones especiales, trazadas con la precisión necesaria entre la gente, individuos y colectivos con el Dios o dioses calificados con sus capacidades propias y generales.