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Issue 37
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La arquitectura en Marruecos durante el protectorado francés entre la autenticidad y la influencia europea.
Número 37

Yalal Zin Elabedin

         Lo más importante que podemos obtener del estudio de la construcción en la ciudad de Taza durante el protectorado francés, es que este campo formó un titulo para las manifestaciones de las transformaciones sociales, sus contrastes y sus distinciones espaciales. La construcción, empezó a reflejar el estilo que conoció la ciudad de Taza en el ámbito de la construcción, así como su naturaleza y su tipo.

         La administración del protectorado, apenas extendió su dominio sobre la ciudad, empezó a crear una política especial, que se ocupa de las construcciones y su forma, y de determinar el tipo de la relación que puede relacionar los tipos de construcciones coloniales con sus semejantes en el casco viejo de la ciudad, asociándose al concepto general que rige la residencia en general en este ámbito. Los primeros resultados de este concepto francés de la naturaleza de la construcción en la ciudad de Taza, aparecieron en adoptar una política doble, o vecindad de las dos ciudades, la antigua y la moderna. La administración del protectorado, eligió que los europeos no viviesen dentro de la ciudad antigua, para no molestar a sus habitantes, y que ellos no se sienten molestados con los hábitos y tradiciones que tenían los habitantes de la ciudad antigua. Construyeron detrás de sus muros, una ciudad moderna, teniendo en cuenta en los planes de construcción, la modernidad, las viviendas amplias, bien dispuestas y la estética de las calles y plazas públicas, para aumentar las condiciones adecuadas para el establecimiento de los habitantes europeos. Resultado de esta doble política fue el traslado del peso y la carga de la ciudad antigua y sus barriadas, que perdieron su posición y sus antiguas funciones, a la nueva ciudad.

         La administración del protectorado, acompañó a su política de construcción, laborando numeroso planes para preparar la ciudad, pero esto se limitó a consagrar la función militar, y prestar servicio a la menoría europea en la nueva ciudad, a expensas de la mayoría de habitantes marroquíes, que fueron marginados en la ciudad antigua y en las barracas.

         Se puede decir que esta política de construcción, no pudo liquidar los problemas que aparecieron con las transformaciones que conocieron la ciudad y su entorno. Entre los problemas, la aparición de las barriadas marginadas y las barracas, resultado esencial del desequilibrio de la antigua infraestructura, además de restos de la movilidad de la polarización que formó la ciudad de Taza como centro urbano dentro de su entorno.