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Issue 37
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Nuestra cultura popular y las manos de la nueva generación
Número 37

         Al comienzo del curso escolar 2008- 2009 en el reino de Bahrein, visito las oficinas de “la cultura popular para los estudios, investigaciones y difusión” la excelente educadora y profesora Ahlam Elamer, de la dirección de programas en el ministerio de educación y enseñanza en aquel tiempo, quería conocer nuestras posibilidades en la cooperación para poner un programa enriquecedor, pedagógico para integrar la cultura popular en las programaciones modernas, haciendo una prueba en un número determinado de colegios, desarrollando este programa enriquecedor más tarde, para abarcar en cada etapa un número mayor de colegios hasta que se establezca una formula pedagógica para una nueva asignatura que se fija y se programa para todos los colegios.

         El entusiasmo de la profesora en este sentido, gozó de nuestra admiración y estimación, y no escatimamos esfuerzo en presentar todo lo que poseemos para cristalizar la idea y que la prueba sea un éxito. Esto fue el comienzo de una cooperación común en la que alternaban sucesivamente en su participación numerosas capacidades de la dirección de programas del ministerio de educación y enseñanza bahreni. El proyecto paso por los canales por donde tenía que pasar, se llevo a cabo la prueba con éxito, se sucedieron las reuniones comunes para el intercambio de pareceres en el asunto. Teníamos previa información sobre el nivel y el tamaño de los desafíos y las dificultades que puede afrontar la realización de este noble objetivo. Pero con una previa decisión administrativa, estábamos preparados para colaborar de la forma pedagógica adecuada que requiere cada situación. El lector encontrará en el capitulo “en el terreno” de este número un informe técnico sobre la última reunión entre los expertos de las dos partes, y lo que concordaron para lograr el objetivo.

        Hace días nos alegramos con la decisión del comité ejecutivo de la organización internacional del arte popular, al presentar la felicitación al ministerio de educación y enseñanza Bahreni por su éxito en integrar la asignatura de la cultura popular como método enriquecedor completo para la etapa de secundaria. Es un logro pedagógico árabe digno de felicitar y alabar, y una experiencia pedagógica digna de apoyo, además de seguimiento y estudio para seguir su trayectoria y cristalizar sus resultados. Es un logro en el cual la organización vio, que Bahrein se distinguió en el ámbito árabe.

         De otra parte, la “asociación del arte del Arda bahreni, organizó cursos de entrenamiento teóricos y prácticos intensivos para los niños desde ocho hasta trece años, para hacer saber las artes del Arda bahreni y los estilos de su interpretación. Lo conocido, es que este arte de cante, danza y exhibición, es uno de los artes del medio saharaui o beduino, llegó a Bahrein y a las demás costas del golfo arábigo, con la emigración de las tribus árabes que llegaron del centro de Nayd a los extremos de la península arábiga, y cada región le dio su sello particular, y se transformó desde una danza para el llamamiento a las guerras entre las tribus, a un baile de exhibición que se interpreta en las bodas y en las grandes celebraciones nacionales, en la cual participan reyes y la clase alta de la sociedad, y se canta en ella canciones para alabar la patria, el líder  y la comunidad. Tiene orígenes artísticos y tradiciones consideradas, así como instrumentos y materiales, donde entran espadas, rifles tradicionales, banderas, tipos de tambores y adufes. La misión de los participantes se varía según sus situaciones sociales; hay los que tocan adufes y tambores, los que cantan, los que inculcan textos poéticos, los que llevan rifles y después los que bailan con espadas que suelen ser reyes, príncipes y gente de la clase alta. El baile de Arda, necesita al menos cien participantes.

         Como pasa con todas las demás artes populares cantadas, que circulan en nuestro tiempo por manos de generaciones sucesivas, con distintos conceptos y diferentes caracteres, estas artes se exponen a cambios y modificaciones que pueden dañar su estructura artística y su valor sentimental, transformándola en una metamorfosis. Como los que entienden de este arte, los que lo practican, los que lo cantan y los que lo tocan, van haciendo mayores y pierden relación con este arte fino, el Gabinete real en el reino de Bahrein, teniendo en estima este arte, decidió velar por el, proponiendo al ministro del gabinete real su alteza chaij Jaled ben AhmedAl Jalifa, el cargo de presidente de honor de esta asociación, para dedicarle todo el esfuerzo y el interés especial adecuado a la situación de este arte nacional fino.

         El curso de entrenamiento que organizo la asociación Arda bahreni para los niños últimamente, fue un paso adelante para la continuidad de la nueva generación con las artes, orígenes y estilos de interpretación del arte Arda, y es una orientación correcta, aunque sea retrasada pero tapa un hueco en nuestro trato con nuestras artes populares, además de ser una orientación espontanea, privada, paralela a la orientación oficial del ministerio de educación y enseñanza en su logro de integrar la cultura popular en las programaciones de la educación moderna. Quizás esta orientación privada y oficial muestre el valor de la cultura nacional, la importancia de sus creadores y la autenticidad de sus dependencias, rechazando la occidentalización de la cultura de la sociedad y la humillación a la dignidad de sus productores. Dios detrás de las buenas intenciones.

 

Ali Abdelah Jalifa

Redactor jefe